Mucho he olvidado, todo lo que el viento se ha llevado
Rosas arrojadas, fotos rotas con sentimientos aún en ellas
Rosas desconsoladamente mezcladas, bailando,
Bailando para poner tus mejillas pálidas fuera de mi mente
Pero yo estaba solo ya, y harto, harto de una vieja pasión
Y anhelando un nuevo presente...
Todo el tiempo baila el pensamiento, como usted,
Entre allá y entre aquí, entre este y el otro,
Es extraño que aquello oscuro y sin vida nos de el vino
Es extraño que aquello que no nos ata nos de el amor
Que la madera que construye nuestra casa no sea eso,
Si no un tú, si no un yo, que arraigadamente se aferran al piso
Y causan esto;
Un amor a voluntad, fuerza, compromiso y destino.
domingo, 25 de mayo de 2014
En tu memoria
Una canción surge,
Suaves heridas se abrieron ante su melodía,
Descendiendo profundo hacia mi corazón.
Una canción de entrañable consuelo;
Que desde entonces me acompaña
En las horas más calmas y silenciosas,
Como un agudo, dulce sonido que nunca morirá.
Hace mucho, mucho tiempo, vi una pequeña flor,
(¿Fue hace mucho o sólo ayer?)
Tan hermosa en su fragancia de largas horas,
Que parecía querer revelarme sus secretos:
Un pensamiento de alegría brotó en su ser
Sin jamás pronunciar palabra; Y ahora, a menudo veo
Que esa amigable, tierna flor, ya nunca se marchitará...
Y, sin lugar a dudas, ella misma representa mi amor.
Tan pequeña, indefensa y amada,
No dejes que la canción muera, que la flor se marchite.
Su voz, sus ojos al despertar, su gentil reposar:
Las pequeñas cosas que estan a salo en tu memoria;
Permite que nuestra ángel habita allí, para siempre.
Suaves heridas se abrieron ante su melodía,
Descendiendo profundo hacia mi corazón.
Una canción de entrañable consuelo;
Que desde entonces me acompaña
En las horas más calmas y silenciosas,
Como un agudo, dulce sonido que nunca morirá.
Hace mucho, mucho tiempo, vi una pequeña flor,
(¿Fue hace mucho o sólo ayer?)
Tan hermosa en su fragancia de largas horas,
Que parecía querer revelarme sus secretos:
Un pensamiento de alegría brotó en su ser
Sin jamás pronunciar palabra; Y ahora, a menudo veo
Que esa amigable, tierna flor, ya nunca se marchitará...
Y, sin lugar a dudas, ella misma representa mi amor.
Tan pequeña, indefensa y amada,
No dejes que la canción muera, que la flor se marchite.
Su voz, sus ojos al despertar, su gentil reposar:
Las pequeñas cosas que estan a salo en tu memoria;
Permite que nuestra ángel habita allí, para siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)