miércoles, 18 de julio de 2012

... Y en secreto

Yo te amaba, jamás declaré mi pasión,
Ni al principio, luego incorrecto,
Tu eres mi amor en cada aspecto,
Mi melodía en cada canción.
Y cuando vi un rostro extraño
Donde la belleza celebró su reclamo,
Sentí la gracia del hombre,
El ser de tu nombre.
Y todos los encantos del rostro y la voz
Que en otros suelo apreciar,
Son sólo el despojo inmortal
De lo que sentía por ti.

 ¿Qué confiesa el viento a los árboles?
¿Qué declara la marea contra el río?
¿Qué significa el suspiro de la brisa que pasa?
¿Por qué la hierba se estremece?
¿No has oído el angustioso canto
De las flores que dicen adiós, adiós?

Escucha como la gris paloma gime su pena
Bajo la bóveda del bosque;
Escucha el balanceo de las hojas que caen,
Escucha el lamento del amante.
¿Es que no entiendes el mensaje
De la marea, la brisa y el ave?

Ven, ven hacia el banco del río,
Ven en la mañana desnuda;
Ven cuando la hierba se baña con el rocío
-Allí encontrarás una advertencia-
Una pista en el beso que flota
Sobre el secreto que las aves y las brisas soportan.

Tiempo

Tiempo, vamos a darle un tiempo
Ven y dale rienda suelta a todo esto, sin sentimiento.
Que en la espera de otro beso
Se esconda el deseo incúlto de darte más que eso.

Tu, quien te hundes y caes en mi voz
Cuando la pena te arrebata, el divino instrumento
Del arte se despliega ante tus pies
Para escuchar lo que he dicho entre lágrimas,
Enséñame cómo agradecerte. Enséñame como
Ver el sentido de mi vida en los años futuros,
Y a sentir que el amor perdura en la vida que se desvanece.

Ven, camina conmigo;
no hace mucho existíamos
Pero hace más eso se veía
rendiría y mataría todo lo iluso para ti

¿Puede el amor humano ser tan verdadero?
¿Puede la flor de la amistad morir primero
y revivir luego de muchos años?
No, aunque con lágrimas sean bañados,
Los túmulos cubren su tallo,
La savia vital se ha desvanecido
y el verde ya no volverá.
Más seguro que el horror final,
inevitable como las estancias subterráneas
donde habitan los muertos y sus razones,
El tiempo, implacable, separa todos los corazones.