miércoles, 18 de julio de 2012

Tiempo

Tiempo, vamos a darle un tiempo
Ven y dale rienda suelta a todo esto, sin sentimiento.
Que en la espera de otro beso
Se esconda el deseo incúlto de darte más que eso.

Tu, quien te hundes y caes en mi voz
Cuando la pena te arrebata, el divino instrumento
Del arte se despliega ante tus pies
Para escuchar lo que he dicho entre lágrimas,
Enséñame cómo agradecerte. Enséñame como
Ver el sentido de mi vida en los años futuros,
Y a sentir que el amor perdura en la vida que se desvanece.

Ven, camina conmigo;
no hace mucho existíamos
Pero hace más eso se veía
rendiría y mataría todo lo iluso para ti

¿Puede el amor humano ser tan verdadero?
¿Puede la flor de la amistad morir primero
y revivir luego de muchos años?
No, aunque con lágrimas sean bañados,
Los túmulos cubren su tallo,
La savia vital se ha desvanecido
y el verde ya no volverá.
Más seguro que el horror final,
inevitable como las estancias subterráneas
donde habitan los muertos y sus razones,
El tiempo, implacable, separa todos los corazones.

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