Yo te amaba, jamás declaré mi pasión,
Ni al principio, luego incorrecto,
Tu eres mi amor en cada aspecto,
Mi melodía en cada canción.
Y cuando vi un rostro extraño
Donde la belleza celebró su reclamo,
Sentí la gracia del hombre,
El ser de tu nombre.
Y todos los encantos del rostro y la voz
Que en otros suelo apreciar,
Son sólo el despojo inmortal
De lo que sentía por ti.
¿Qué confiesa el viento a los árboles?
¿Qué declara la marea contra el río?
¿Qué significa el suspiro de la brisa que pasa?
¿Por qué la hierba se estremece?
¿No has oído el angustioso canto
De las flores que dicen adiós, adiós?
Escucha como la gris paloma gime su pena
Bajo la bóveda del bosque;
Escucha el balanceo de las hojas que caen,
Escucha el lamento del amante.
¿Es que no entiendes el mensaje
De la marea, la brisa y el ave?
Ven, ven hacia el banco del río,
Ven en la mañana desnuda;
Ven cuando la hierba se baña con el rocío
-Allí encontrarás una advertencia-
Una pista en el beso que flota
Sobre el secreto que las aves y las brisas soportan.
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