Estuve en tu jaula, jaula que me das.
Porque no me entiendes, ni me entenderás.
Suelta a tu canario que quiere volar.
Te amé a media hora, no me pidas más
Porque lo que es amar
es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Pude amar esta noche, con piedad infinita,
pude amar a la primera que acertara al llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará por allí... Y rodará...
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
La caricia que vaga sin destino ni objeto.
Si en el viento te llaman esta noche,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va;
si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quién teje la ilusión de llamar,
Niña... Que tiene como el cielo los ojos,
en el viento fundido, ¿Me reconocerás?.
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