Hay rostros que jamas se olvidan,
Hay algunos otros que sí,
cada rosotro es un mundo,
sus sueños y expresiones,
sus facciones y cada uno de sus detalles,
cuentan como historia...
Son esos rostros los que vemos a diario,
los que nos hablan,
los que nos enseñan nuevas cosas,
son solo rostros diría cualquiera.
¡Son rostros! ¡Son expresiones! ¡Son vida!...
Hay rostros que nos iluminan,
que nos dan calma,
que encontramos en ellos y entre ellos,
un pequeño espacio donde podemos estar.
Aunque cambien cosas, lugares, tiempo,
siempre serán los mismos rostros con sus mismo detalles.
Cuando duerme cada uno de ellos,
se ven tan calmados,
tan dulces
Como una flor en pleno crecimiento.
Son esos rostros los que te llenan de felicidad,
que enamoran y te hacen tener sueños hermosos.
Son rosotros que nos llenan por completo,
que los esperas a volver a ver con ansias.
Eres tu, ese rosotros, que jamás se olvida.
Que queda como una cicatriz,
eres ese rostro que ilumina,
cada calle, cada rincón,
ese mismo rostro que al verlo simplemente se sonríe
ese rostro que te alegra el día.
Eres ese rostro que le hacía falta a mis días,
cada momento al verlo es como un reflejo,
lo miras y el te mira de regreso
se acerca cuando camina,
te escucha, te entiende...
Eres ese rostro de uno en millón.
martes, 2 de octubre de 2012
martes, 25 de septiembre de 2012
Eterna inquietud
Pudo ser... Y no fue
Tú la elegida
fuiste para ser sol de mi camino,
pero un oculto, despiadado sino,
sólo un instante te acercó a mi vida.
Pudo ser y no fue. La presentida
por mi eterna inquietud de peregrino
de amor, fuiste en la noche del Destino
como una vaga irradiación perdida...
En medio de la sombra y la distancia,
reconoció tu espiritual fragancia
mi corazón, pero tembló cobarde...
Y sólo un punto -Como dos espadas-
se cruzaron no más nuestras miradas
para decirse: ''Demasiado tarde''.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Sueños diurnos.
¡La sombra!, ¡Los recuerdos!
Si porque te quiero quieres
que yo la muerte reciba
hágase su voluntad,
muera yo porque otro viva.
Hasta la almohada en que duermo
tiene lástima de mí;
de ver como gimo y lloro
cuando me acuerdo de ti.
Allí ni un solo rayo, pero la luna venía
Temblabas y eras mía, en un sueño me vertía.
Una errante luciernaga alumbró nuestro beso,
el contacto furtivo de tus labios de seda...
La mistica de aquél sofá sombrío...
Dieron paso a esos íntimos besos
Esas noches de dulzuras, de las cuales me acuerdo todavía
en señorial sala de estar, la tapicería
amortiguaba el ruido con sus hilos espesos,
desnuda tú en mis brazos fueron míos tus besos;
tu cuerpo de pardo rojo seda,
tus cabello oscuros y tu melancolía lisa,
tus frescuras de virgen y tu olor de resesa...
Apenas alumbraba la lámpara
los desteñidos labrios de el último beso.
Caricia perdida.
Estuve en tu jaula, jaula que me das.
Porque no me entiendes, ni me entenderás.
Suelta a tu canario que quiere volar.
Te amé a media hora, no me pidas más
Porque lo que es amar
es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Pude amar esta noche, con piedad infinita,
pude amar a la primera que acertara al llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará por allí... Y rodará...
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
La caricia que vaga sin destino ni objeto.
Si en el viento te llaman esta noche,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va;
si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quién teje la ilusión de llamar,
Niña... Que tiene como el cielo los ojos,
en el viento fundido, ¿Me reconocerás?.
Porque no me entiendes, ni me entenderás.
Suelta a tu canario que quiere volar.
Te amé a media hora, no me pidas más
Porque lo que es amar
es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Pude amar esta noche, con piedad infinita,
pude amar a la primera que acertara al llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará por allí... Y rodará...
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
La caricia que vaga sin destino ni objeto.
Si en el viento te llaman esta noche,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va;
si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quién teje la ilusión de llamar,
Niña... Que tiene como el cielo los ojos,
en el viento fundido, ¿Me reconocerás?.
Alma venturosa
Te ando buscando, amor que nunca llegas,
te ando soñando, amor que te mesquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llamo que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.
te ando soñando, amor que te mesquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llamo que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.
Alma, adiós.
Al promediar la tarde de aquél día,
cuando iba mi habitual adiós a darte,
fue una vaga el dejarte
lo que me hizo saber que te quería.
Tu alma, sin comprenderlo, ya sabía...
con tu rubor me iluminó al hablarte,
y al separarnos te pusiste aparte
del grupo, amedentrada todavía.
Fue silencio y temblor nuestra sorpresa;
más ya la plenitud de la promesa
nos infundía un júbilo tan blando,
que nuestros labios suspiraron quedos...
y tu alma estremecíase en tus dedos
como si se estuviera deshojando.
cuando iba mi habitual adiós a darte,
fue una vaga el dejarte
lo que me hizo saber que te quería.
Tu alma, sin comprenderlo, ya sabía...
con tu rubor me iluminó al hablarte,
y al separarnos te pusiste aparte
del grupo, amedentrada todavía.
Fue silencio y temblor nuestra sorpresa;
más ya la plenitud de la promesa
nos infundía un júbilo tan blando,
que nuestros labios suspiraron quedos...
y tu alma estremecíase en tus dedos
como si se estuviera deshojando.
miércoles, 18 de julio de 2012
... Y en secreto
Yo te amaba, jamás declaré mi pasión,
Ni al principio, luego incorrecto,
Tu eres mi amor en cada aspecto,
Mi melodía en cada canción.
Y cuando vi un rostro extraño
Donde la belleza celebró su reclamo,
Sentí la gracia del hombre,
El ser de tu nombre.
Y todos los encantos del rostro y la voz
Que en otros suelo apreciar,
Son sólo el despojo inmortal
De lo que sentía por ti.
¿Qué confiesa el viento a los árboles?
¿Qué declara la marea contra el río?
¿Qué significa el suspiro de la brisa que pasa?
¿Por qué la hierba se estremece?
¿No has oído el angustioso canto
De las flores que dicen adiós, adiós?
Escucha como la gris paloma gime su pena
Bajo la bóveda del bosque;
Escucha el balanceo de las hojas que caen,
Escucha el lamento del amante.
¿Es que no entiendes el mensaje
De la marea, la brisa y el ave?
Ven, ven hacia el banco del río,
Ven en la mañana desnuda;
Ven cuando la hierba se baña con el rocío
-Allí encontrarás una advertencia-
Una pista en el beso que flota
Sobre el secreto que las aves y las brisas soportan.
Ni al principio, luego incorrecto,
Tu eres mi amor en cada aspecto,
Mi melodía en cada canción.
Y cuando vi un rostro extraño
Donde la belleza celebró su reclamo,
Sentí la gracia del hombre,
El ser de tu nombre.
Y todos los encantos del rostro y la voz
Que en otros suelo apreciar,
Son sólo el despojo inmortal
De lo que sentía por ti.
¿Qué confiesa el viento a los árboles?
¿Qué declara la marea contra el río?
¿Qué significa el suspiro de la brisa que pasa?
¿Por qué la hierba se estremece?
¿No has oído el angustioso canto
De las flores que dicen adiós, adiós?
Escucha como la gris paloma gime su pena
Bajo la bóveda del bosque;
Escucha el balanceo de las hojas que caen,
Escucha el lamento del amante.
¿Es que no entiendes el mensaje
De la marea, la brisa y el ave?
Ven, ven hacia el banco del río,
Ven en la mañana desnuda;
Ven cuando la hierba se baña con el rocío
-Allí encontrarás una advertencia-
Una pista en el beso que flota
Sobre el secreto que las aves y las brisas soportan.
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